martes, 20 de octubre de 2009

Bitácora de los 52 - Día 20


CORAZON VALIENTE



El devocional de hoy me hizo pensar en la película de Mel Gibson, corazón valiente sobre todo en la relación que existía entre el dubitativo Robert Bruce y su padre. Aunque muchas veces el quiso seguir a William Wallace en su lucha por la libertad de Escocia nunca tuvo la valentía para enfrentarse a su padre. En la película quedaba claro que su cobardía lo llevo a sentirse cada vez mas frustrado y eso término por acabarlo. Creo que como chilenos nos cuesta mucho decir lo que pensamos, generalmente evitamos el conflicto y nuestro pensamiento es que ojala pudriéramos estar bien con todo el mundo. Dios no nos dio un espíritu de temor sino que todo lo contrario, nos dio un espíritu de valor para poder enfrentar los desafíos que el mundo nos va colocando. Es difícil a veces pararse al frente de alguien y decirle que está equivocado o que su comentario le causo daño o que viste una actitud de alguien hermano que no tiene nada que ver con el ejemplo de Jesús. Cual sea la situación en la nos encontramos envueltos debemos actuar con valor y rectitud creyendo que Dios ya te dio el espíritu de valor.

lunes, 19 de octubre de 2009

Bitácora de los 52 - Día 19


Nuestros hermanos Juan Pablo y Antonio



Vamos por los 52 - Día 20

Día 20
Nehemías 5:6-8

Nehemías ya había tenido oposición que lo quería obligar a parar la obra, y la había sorteado favorablemente. Y ahora se le presentaba una prueba aún más grande. Las amenazas externas no podían compararse con los problemas internos.
No lo había notado, y ahora se daba cuenta. El pueblo estaba unido en el trabajo, pero no en el corazón. Aún más, las divisiones que había entre ellos producto de las injusticias, eran aún más importantes que la reconstrucción misma. No valía de nada construir una muralla que los protegiera de los ataque externos, cuando estaban desprotegidos internamente.

Y en este momento la situación en si lo estaba probando grandemente. Su integridad como hombre y como líder estaba en juego.
El sabía que aún con las cartas de recomendación y los cargos que el rey le había dado, el necesitaba contar con el apoyo de los gobernantes y nobles (la gente poderosa de Jerusalén), porque sin ellos no iba a poder hacerlo. Reconocer la falta de rectitud que había en ellos, y tratarlo, podía ser el fin para la reconstrucción.

Esta historia la vemos diariamente a nuestro alrededor. Los poderosos se cuidan la espalda unos a otros; los gobernantes hacen la vista gorda ante los abusos de quienes tienen poder y dinero. Constantemente hay informes de quejas y abusos, pero muchas veces nadie hace nada.
Entonces lo que estaba viviendo Nehemías es lo habitual en el mundo en que vivimos.

Y aún así el hizo lo correcto. Se arriesgó a perder la reconstrucción, a ganar oposición de quienes ahora lo apoyaban, de meterse en serios problemas. Y no le importó. Hizo lo que era justo delante de Dios. Estaba indignado. No porque la gente se quejara, no por la gran protesta, sino por la falta de rectitud y compasión de estos hombres.

Hemos hablado en los devocionales anteriores de nuestros temores y de enfrentarlos, y aqui Nehemías nos expone un temor muy grande que hay en los eres humanos: el temor a otros hombres.

Muchas personas dejan de hablar la verdad, por miedo. Miedo a perder una amistad, miedo a ser rechazados, miedo a las consecuencias, miedo a estar sólo, miedo a la reacción de los demás. Y por estos miedos, nos quedamos callados.
Tal vez incluso terminamos favoreciendo a unos para quedar bien con ellos, y terminamos yendo en detrimento de otros.

Necesitamos aprender de Nehemías su sentido de integridad, justicia y rectitud a los ojos de Dios.
Lo que estaba pasando al igual que situaciones que veremos más adelante, eran los detalles invisibles que habían impedido durante 93 años que la muralla fuera reconstruida.
¿Porqué no lo habían logrado anteriormente? Por diferentes razones que hemos visto: falta de fe, de ver a Dios, de enfrentar que las murallas estaban destruidas, etc.
Pero había algo más. Interiormente, no en la apariencia sino en el corazón, ellos no estaban unidos. El pueblo obedecía a sus gobernantes y jefes en sus actitudes, más no en su corazón. Había una rebeldía silenciosa en el pueblo.

Hace algunos años atrás estuvimos en la ciudad de Bahia, en Brasil. Y allí visitamos varios lugares turísticos, entre ellos una iglesia muy hermosa. Pero había algo muy extraño y a la vez triste. Sus esculturas, que estaban llenas de arte, estaban picadas y mutiladas.
El guía turístico nos explicó que en tiempo de esclavitud, los monjes habían ordenado la construcción de esta iglesia. Y los esclavos negros obedecieron y la hicieron, pero esculpieron los ángeles con órganos sexuales y expresiones sarcásticas en sus caras. Hicieron el trabajo con una rebeldía silenciosa. Cuando los religiosos se dieron cuenta, ya no podían hacer nada, y lo único que les quedó a mano fue picar con martillos sus cuerpos y sus caras.

Estar unidos en una actividad es relativamente sencillo. Pero estar unidos de corazón es el resultado de un gran amor por Dios y un deseo profundo de ser sinceros e íntegros. Lo vemos en los trabajos, las familias, los vecinos, y la iglesia.

Hay hogares donde existe esa rebeldía silenciosa de parte del esposo, esposa, o los hijos. No se dicen nada, pero tampoco están unidos. Existe esa rebeldía silenciosa entre amigos, o vecinos. Una separación que no se ve, pero se nota.

Hoy aprendemos de Nehemías dos situaciones que exigen de nosotros valentía y rectitud: hablar cuando no estamos bien con alguien en lugar de separarnos en silencio, y tener la valentía para defender la verdad y lo que es justo, por encima de nuestros intereses y los de otros.

¿ Estás siendo sincero e íntegro en tu relación otros?
¿ Estás dispuesto a defender lo que es justo aunque traiga consecuencias negativas en tu vida ?
¿ Estás unido de corazón en tu familia, en la iglesia, con tus amigos, o hay una rebeldía silenciosa en tu manera de actuar?

Hoy es un día para remover escombros. Quitemos esas piedras que nos impiden estar unidos de corazón a los demás.


domingo, 18 de octubre de 2009

Vamos por los 52 - Día 19

Día 19
Nehemías 5: 1- 5

Ya habían vencido varias veces los peligros externos que amenzaban el avance de la reconstrucción de la muralla.
Ahora comenzaban a tener problemas internos. Varios de los habitantes de Jerusalén tenían como ocupación la agricultura o el comercio. Debido a las constantes amenazas por parte de los samaritanos, sus fuerzas se habían volcado a reconstruir la muralla y proteger al pueblo. Esto les había impedido ocuparse en su trabajo, y como no tenían grandes recursos los había llevado a una situación difícil económicamente, hasta el punto de hipotecar sus terrenos o tener que ofrecer sus hijas como esclavas para la servidumbre. Obviamente esta situación no comenzó con la reconstrucción sino que venía de atrás; lo que hizo fue empeorarla rápidamente. Los nobles y gobernantes de la ciudad estaban participando activamente en la reconstrucción, mostrando su buen ánimo para colaborar, pero estaban olvidando la situación social del pueblo, y no habían cambiado su usura ni explotación. Todo esto muestra una gran injusticia por parte de ellos.
Estaban unidos en la reconstrucción, pero no en las necesidades. Habían injusticias que estaban lastimando al pueblo.

El Reino de Dios en la tierra es perfecto por su cabeza (Cristo), pero imperfecto por sus miembros (pecadores arrepentidos). Dentro de la iglesia necesitamos madurar, crecer espiritualmente como templo de Dios (Efesios 2:21-22).Lo que involucra que necesitamos crecer tanto individualmente como en familia. Esto, como veremos mas adelante, no significa tolerar el pecado sino tratarlo.

Pero aún en medio de esta situación, ellos nos enseñan con su actitud.. Ellos hablaron de cómo se sentían.No se quedaron amargos, llenos de actitudes negativas, ni murmurando en contra de los nobles y gobernantes. Ellos hablaron públicamente de cómo se sentían. Sabían que sus sentimientos podían frenar su ánimo para la reconstrucción, que además los dividían con sus hermanos, y que no podían dejar la situación así.

De seguro ya han ocurrido una o varias situaciones injustas o desagradables en la iglesia. ¿Ya hablaste de ello, lo trataste?. Si no lo has hecho, tu corazón se está endureciendo por la amargura. En un principio simplemente lo guardas como un enojo, pero sin darte cuenta, cada cosa que hace el hermano o hermana que pecó contra ti , te molesta. Comienzas a asociar con la iglesia lo que pasó , generalizándolo y puedes terminar en pensamientos como “ no hay amor”, “hay prejuicios”, “no me entienden” . No puedes permitir que situaciones negativas afecten tu unión espiritual. (Juan 17:20-23). No permitas que el diablo se aproveche y te haga pecar (Efesios 4:26). Espiritualmente, cuando estás dividido con un hermano o hermana, estas dividido con Dios. (1 Juan 4:19-5:2).

Ellos tuvieron la valentía de hablar de esta situación, aunque iban a hablar de sus gobernantes. No se intimidaron por el cargo de estos. Ellos buscaron una solución, no simplemente se quejaron.

¨ Jesús mismo previno que dentro de la iglesia iban a pecar entre hermanos unos contra otros. (Mateo 18:15-17). Por eso enseñó como tratarlo. La escritura nos enseña que no sólo debemos hacerlo para resolver nuestro corazón y no tener actitudes, sino también para ganar a nuestro hermano (v.15). Cuando no hablamos, estamos impidiendo que otros vean su pecado, se arrepientan y cambien delante de Dios. Hablar también es una muestra de amor hacia ellos.

¿Está tu corazón en paz con todos?

¿Tienes todas tus actitudes negativas resueltas?

¿ Hay alguien con quien no te sientas bien?

Disfruta de la paz que da el tener un corazón unido. Si hay algo por resolver, resuélvelo rápidamente.

sábado, 17 de octubre de 2009

Vamos por los 52 - Día 18

Día 18
Nehemías 4:15-23

A pesar de que parecía que estaban a punto de ser destruidos, los planes de ataque no funcionaron. Vuelve Nehemías a mostrarnos su disciplina espiritual para interpretar los hechos a su alrededor: Fue Dios quien desbarató los planes.

Nehemías aumentó las medidas para protegerse. Unos trabajaban y otros vigilaban. Y aún mientras llevaban las cargas, tenían la lanza en la mano y la espada en la cintura. El entendió que el que hubieran fracasado los planes de ataque no significaba que iban a dejar de intentarlo.

Esto es a lo que se refieren las escritura con mantenerse despiertos (1 pedro 5:8). ¿Qué significa en tu vida la idea : con una mano trabajar y con la otra sujetar el arma?

El plan de Nehemías es que si algún lugar era atacado, entonces tocaban la trompeta y todos acudirían a ayudarlos.

Esto implica dos cosas para nosotros.
1. ¿Estoy tocando la trompeta cuando siento que mi parte de la muralla está a siendo atacada? ¿Veo la necesidad de tener otros involucrados en mi vida para ayudarme?

2. ¿Estoy respondiendo al llamado de la trompeta?En ocasiones estamos tan inmersos en nosotros mismos, que nos es imposible escuchar el llamado de auxilio de otros a nuestro alrededor. Otras veces lo notamos, pero pensamos en nuestro interior: espero que alguien lo ayude.

La clave para el plan de defensa de Nehemías se resumía en dos cosas : humildad y compasión. Humildad para tocar la trompeta y pedir ayuda, y compasión para ir en la ayuda de otros.

¨ Es muy importante que nos estemos “cuidando” unos a otros. Mientras unos están durmiendo, otros atentos para cuidarlos espiritualmente. Cada uno de nosotros tenemos la capacidad de distinguir cuando un discípulo está debilitándose en su fe y convicciones. Necesitamos tomar el papel de los vigilantes en la reconstrucción e ir y ayudarlos

También es importante que notemos que los ataques no pararon la reconstrucción de la muralla. Se defendieron pero continuaron. Nehemías como líder dio el ejemplo de consagración y se mantuvo unido en el trabajo.

¨ No pueden existir inconvenientes que paren la reconstrucción espiritual de la muralla. Dificultades siempre vamos a tener pero necesitamos continuar adelante.

4. Nehemías y los suyos no se quitaban la ropa ni soltaban la lanza. Eran el grupo de liderazgo de la reconstrucción y daban el ejemplo para el resto del pueblo. Una vez leí en un libro de liderazgo que la diferencia entre el jefe y el líder es que el jefe dice: vayan, y el líder dice: siganme. Recordé inmediatamente el ejemplo de Jesús cuando llamó a sus primeros discípulos. les dijo exactamente eso: siganme.... Es exactamente lo que Nehemías estaba haciendo en Jerusalén. Su ejemplo y entrega debían ser una fuente de ánimo para los que habitantes de Jerusalén.

Hemos hablado en otros devocionales acerca del papel que tenemos como líderes para los que están a nuestro alrededor. ¿Estamos siendo ejemplos a imitar?. ¿podemos decirles a los demás: sígueme, o no estamos limitando a decirles que deben hacer?

No olvidemos: la reconstrucción comienza por nosotros mismos.







viernes, 16 de octubre de 2009

Vamos por los 52 . Día 17

Día 17

Nehemías 4:11-14

La amenaza era real. Habían planes para atacarlos. Y eran los mismos Judíos quienes traían las noticias del ataque. No sabemos si era para advertirles, o como piensan algunos historiadores eran gente del mismo pueblo utilizada por sus enemigos para desanimarlos.
Es increíble como en ocasiones son personas cercanas a nosotros quienes traen las palabras de desánimo a nuestra vida. Vienen y nos dicen que no lo vamos a lograr, que no sirve de nada lo que estamos haciendo, que vamos a perder la batalla. Muchas veces podemos lidiar con los comentarios de extraños, pero cuando son personas conocidas y que estimamos, esto cala profundamente en el corazón.

Cuando Nehemías vio todo esto, tomó cartas en el asunto. Ordenó que se posicionaran por familias para defender la muralla. Básicamente lo que estaba haciendo era motivando a los hombres a luchar por sus seres queridos. A pesar de ser una colonia de gente que venía del destierro, los armó y los dispuso para defenderse. Podemos apreciar la respuesta rápida de Nehemías y su capacidad para tomar decisiones.

Pero mas allá, Nehemías notó que el desánimo del pueblo tenía raíces más profundas que simplemente ver los escombros,o el cansancio, o lo que faltaba por reconstruir de la muralla. Ellos tenían miedo.

En ocasiones nos pasa lo mismo. Justifiquemos nuestro desánimo en el cansancio o los inconvenientes, y nos cuesta ver lo que hay profundamente.
Piensa cuantas veces te encuentras triste, desanimado, o deprimido sin una causa clara. Es importante excavar en nuestro corazón y buscar espiritualmente lo que sucede en nuestro interior. (Proverbios 20:5)

¿Existen miedos en tu vida que te llevan a ciclos de desánimo?. ¿Situaciones que evitas y no quieres enfrentar pero que a la vez el no enfrentarlas te traen desánimo?

Increíble la respuesta de Nehemías: No tengan miedo. Para comenzar, definió clara y abiertamente lo que pasaba, y que tal veza los demás no querían aceptar. Nehemías dice en este versículo "al ver que tenían miedo" no, cuando me dijeron que tenían miedo. Es increíble cuantas veces nos cuesta llamar a las cosas por su nombre. Pero no sólo esto. Les dijo con seguridad: No tengan miedo. Se que nos están rodeando, se que quieren atacarnos y matarnos, pero no teman.

¿Porqué tenía la audacia de decir algo así?

RECUERDEN. Recuerden al Dios que sirven. El Dios grande y terrible. El Dios todopoderoso.. El Dios que está con ustedes. El Dios que pelea a su favor.

Vuelve el mismo tema. Es sorprendente lo repetitivos que son los puntos principales del libro de Nehemías. Volvemos a la misma idea. No nos miremos nosotros, ni lo que nos falta, ni lo débiles e incapaces que somos. Miremos al Dios que servimos. Fijemos nuestra mirada en EL. RECORDEMOS quien es Dios y todo lo que ha hecho por nosotros (Salmos 9:10).

LUCHEN. No se queden paralizados por el temor. No se queden estancados en sus problemas. Nos se dejen dominar por sus limitaciones. Luchen. " peleen la buena batalla de la fe". Peleen por ustedes, por su pueblo, por sus familias.

Hoy hermano, dos puntos importantes para nuestro día: Recuerda quien es Dios y lo que hecho por ti, y lucha la buena batalla por tu salvación y la de muchos otros


Bitácora de los 52 - Día 16

Italo Arrue, día 16

Gracias Italo por tu comentario