viernes, 6 de noviembre de 2009

Bitácora de los 52 - Día 38


HASTA SIEMPRE GUERREO



Esta semana estuvo marcada por un evento muy especial, la despedida de Cesar Perez. El tomo la decisión de volver a su país, convencido de que Dios tiene un gran plan para el en Perú, su deseo es luchar espiritualmente por su familia en especial por su hijo. No fue fácil esta decisión para Cesar, ya que fueron muchos años en Chile, acá quedaron muchos amigos, hermanos y personas que lo quieren muchísimo. El día de su despedida hubo varios regalos entre ellos un recuerdo de los 52 días, una polera muy especial de Jhon y un poema de Cristian Canto que provoco mucha emoción entre todos los que estábamos ese día.



Cesar siempre se caracterizo en Chile por su espíritu de lucha y por su gran deseo de agradar a Dios, sabemos que nuestro padre te va utilizar de una manera muy especial en tu país y con tu familia.
Amigo te queremos mucho y te respetamos como el gran hombre de Dios que eres, nunca dejes de luchar.
















Vamos por los 52 - Día 38

Día 38
Nehemías 10:28-30

Termina la oración con un compromiso firmado por los jefes, levitas y sacerdotes. Es un momento muy importante en Jerusalén.
Los jefes de la ciudad estaban firmando y tomando el compromiso delante de Dios. El primero en firmar fue Nehemías. Aquí podemos ver en perspectiva los frutos de liderazgo espiritual de este hombre. Al principio el era el único líder, y los demás lo seguían. Ahora podemos ver que los mismos dirigentes civiles que administraban una ciudad en escombros sin cambiar la situación, los mismos líderes que explotaban a sus compatriotas, ya estaban parados al lado de Nehemías y asumían el mismo compromiso. Los mismos sacerdotes y levitas que por años dejaron de cumplir sus funciones para el templo, y dejaron de guiar espiritualmente al pueblo, ahora estaban de pie al lado de Nehemías tomando el mismo compromiso.

En resumen, Nehemías se había reproducido. Esa es una característica importante del liderazgo: su capacidad de reproducirse en otros. Es decir, líderes hacen más líderes.
Y ahora podemos repasar cómo lo hizo Nehemías: con su ejemplo. Así despertó sus corazones, así los llevó al arrepentimiento, asi logró que ellos también se comprometieran.

Y el resto del pueblo a su vez siguió a sus líderes. Dice la Biblia que se unieron al compromiso de sus líderes. Sin peros, sin contradicciones. Hombres, mujeres y niños se comprometieron.

Necesitamos recordar y grabar este principio. Muchas veces invertimos toda nuestra energía en intentar cambiar a otros, cuando lo más seguro primero necesitamos cambiar nosotros.

La gente va a seguir nuestro ejemplo más que nuestras palabras.

Si queremos tomar la responsabilidad de ser líderes espirituales en nuestro trabajo, hogar, estudio, iglesia, necesitamos comenzar por nosotros mismos. Hombres, si queremos dirigir nuestra familia hacia Dios, comencemos por nosotros. Si nuestra esposa e hijos ven nuestra devoción y ejemplo, tarden o temprano lo van a seguir. Es una ley natural.


El pueblo entero juró cumplir con la ley de Dios. Ahora, ya estaban listos para ir a la siguiente etapa en la reconstrucción.

Ayer hablamos de comprometernos. Repasar nuestra historia con Dios, aprender de ella, y comprometernos.

Hoy necesitamos comprender: hay ojos mirándonos. Ojos para los que somos una referencia, ojos que se fijan en nosotros y están atentos, ojos que tal vez simplemente están esperando.

Nuestro compromiso va a producir una influencia en otros. Una influencia que está más allá de nuestra percepción y nuestra comprensión.

Nosotros podemos motivar a otros al cambio, si ellos nos ven cambiar a nosotros.

Hoy, tomemos el papel de líderes. Pero no los líderes que hablan, los líderes que predican con su ejemplo.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Vamos por los 52 Día 37

Día 37
Nehemías 9:36- 10:27

En la parte final de la oración, Esdras reconoce tristemente que son esclavos en la que era la tierra prometida.
Y termina diciendo: por todo esto, a causa de esto.
¿ A qué se refiere con todo esto? A toda la oración en la que narra la historia de su pueblo y las consecuencias de su terquedad y pecado.
Y al respuesta es: "por todo esto, nos comprometemos"

Ya vimos en el capítulo 5 cuando los nobles y gobernantes se comprometieron a no seguir abusando del pueblo con los impuestos y préstamos usureros. Nehemías, los confrontó, los llamó al cambio, y ellos se arrepintieron y se comprometieron.

Ahora el trasfondo es que examinando la historia de su pueblo, ellos encontraron un elemento que afectó todo ese tiempo su comunión con Dios: la infidelidad. Vez tras vez, pecaban, veían las consecuencias, se arrepentían, pedían perdón, recibían el perdón, y poco después volvían a lo mismo.

Ellos reconocieron: hemos sido un pueblo infiel. La única solución que encontramos es comprometernos. No podemos seguir así.

Ayer hablábamos de revisar nuestra propia historia. Yo creo que a ninguno de nosotros nos gustaría que nos digan infiel. El término en si suena bastante fuerte. Lo asociamos con traición. Y muchas veces lo enmarcamos dentro del contexto de una relación sentimental.

Pero en realidad podemos ser infieles de diferentes maneras:
Somos infieles en una relación cuando no hablamos con la verdad.Somos infieles cuando no entregamos lo mejor de nosotros. Cuando damos las sobras. Cuando hablamos a espaldas. Cuando somos inconstantes.
Somos infieles con Dios cuando lo buscamos sólo por necesidad. Cuando lo desobedecemos. Cuando no luchamos para vencer nuestras debilidades. Cuando no le damos la gloria. Cuando nos olvidamos de el y de su palabra. Cuando damos a medias. Cuando no defendemos su honor. Cuando vivimos ciclos de emoción espiritual y luego de profundas caídas.

Los israelitas reconocieron su infidelidad. Y por esto se comprometieron. Vivimos en una era del temor al compromiso. De huir a comprometernos. Muchos no se casan para no comprometerse. No buscan a Dios ni van a la iglesia para no comprometerse. Viven vidas superficiales para no comprometerse con una causa.
Es posible que como cristianos, vivamos también dando rodeos a comprometernos. E inventamos todas las razones posibles para no hacerlo, pero entiendo algo de la escritura; cuando no nos comprometemos somos altamente susceptibles a ser infieles con Dios. Y esto provoca que nuestra vida espiritual sea de altibajos. Que nuestro matrimonio cojee de tiempo en tiempo. Que no podamos ayudar a otros como desearíamos. Que no causemos en el mundo el impacto que Jesús nos dio como herencia.

Ellos entendieron tan profundamente su historia y el paso que estaban dando, que no fue simplemente una promesa, se comprometieron por escrito, en un documento sellado (legal), firmado por los jefes, levitas y sacerdotes. Estaban decididos al cambio.

Llevamos 37 días aprendiendo de Nehemías, orando juntos tempranos en las mañanas, tomando retos. Eso es bueno. Y puede ser mejor. Puede convertirse en un tiempo que genere grandes cambios en nuestra vida, en nuestro corazón. Puede ser el comienzo de algo nuevo.

Hay inmerso en este sueño un ingrediente esencial para que esto pase: Necesitamos comprometernos.

¿Estás dispuesto a comprometerte?
¿A qué estás dispuesto a comprometerte hoy?

¡ SIENTE EL PODER!
¡EL PODER DEL CAMBIO!






miércoles, 4 de noviembre de 2009

Vamos por los 52 - Día 36

Día 36
Nehemías 9:22-37

El maestro Esdras está recordando en su oración toda la historia del pueblo de Israel.

(v.22-25)La generación que salió de Egipto había muerto en el desierto. Sólo sobrevivieron Josué y Caleb. La nueva generación fue la encargada de conquistar la tierra prometida. Y la conquistaron. Pero no fue su fortaleza o su capacidad militar la que les permitió conquistar la tierra de grandes naciones. Fue Dios quien les dio la victoria, quien los llenó de bendiciones, quien les dio abundancia.
(v.26, 28) Y aún así, el pueblo no lo reconoció, y se desvió. La nueva generación hizo lo mismo que sus ancestros. Dios les envió profetas para advertirles de su mala conducta, pero ellos despreciaron su palabra y mataron a los profetas.
Esto es tan real. Dios nos envía advertencias cuando estamos tomando el camino errado. Pone situaciones, personas, para hablarnos.
¿Cómo reaccionas tu cuando alguien te advierte que estás obrando mal? ¿Cuando te corrige sobre tu conducta? Los israelitas mataron a quienes les hablaron así. Nosotros no lo hacemos, pero si los podemos rechazar. Evitarlos. Enojarnos con ellos.
¿Eres alguien que aprende de sus errores y tiene la capacidad de cambiar? Estos hombres no aprendieron de los pecados de sus padres, ni siquiera de sus propios pecados.

Sin embargo, vemos la misma respuesta de Dios en toda la historia de la humanidad. Ellos pecaban, vivían las consecuencias, se arrepentían y pedían ayuda, Dios los perdonaba y rescataba.
Es lo mismo que sigue haciendo con nosotros. Nos perdonó ayer. Y está dispuesto a perdonarnos hoy.
Ahora bien, tarde o temprano vienen consecuencias si seguimos en la misma situación.
El tema clave con el pueblo de Israel, fue su terquedad a la hora de pecar.
¿Consideras que has sido terco con Dios en alguna área ?¿ algún área en la que vuelvas a lo mismo vez tras vez?

Si queremos aprender de la historia de israel, necesitamos reflexionar y comenzar a dar pasos para el cambio.
(v.32-37) Ellos no dudaron en reconocer que han vivido tiempos difíciles por su pecado. Reconocen que es por su culpa, y no porque Dios haya sido injusto. Ellos desobedecieron y fueron infieles a Dios.

Tomar responsabilidad es un acto de madurez. Generalmente nos excusamos en los demás, en las situaciones, e incluso en Dios . Y evitamos mirarnos a nosotros mismos. Generalmente en los conflictos es muy fácil identificar lo que hizo mal el otro, pero nos cuesta ver nuestra propia parte . Me he dado cuenta que en ocasiones nos cuesta mucho enfrentar las consecuencias de nuestras malas decisiones, nuestra terquedad y nuestro pecado. Cuando vienen los tiempos difíciles nos quejamos de Dios y lo cuestionamos. Y precisamente esta actitud es la que nos impide dar los pasos para cambiar.

Ellos llegaron a decir. Hoy somos esclavos porque no seguimos tus caminos; estamos afligidos porque nos separamos de ti.

¿Cómo es para ti? ? ¿Consideras que te es fácil reconocer y aceptar cuando te equivocas o pecas?

Esta oración es la historia de la relación de Dios con el pueblo de Israel. Tu y yo tenemos nuestra propia historia. Y estoy seguro de que podemos reconocer rápidamente la bondad y paciencia de Dios.
¿qué partes de tu historia no te gustaría volver a repetir? ¿Consideras que estás tomando las decisiones correctas para que esto no pase?

Yo deseo que mi historia sea diferente a la de Israel. Te invito a que sueñes lo mismo y trabajemos juntos para que así sea.


martes, 3 de noviembre de 2009

Vamos por los 52 - Día 35

Día 35
Nehemías 9:16-21

Ahora en su oración, Esdras toma un tiempo para recordar cómo ha sido la historia de Dios con su pueblo. Algunos de los puntos de esta oración:

(v.16) El pueblo pecó en su orgullo y terquedad al no querer obedecer los mandamientos de Dios. Somos orgullosos cuando creemos que tenemos un mejor plan, cuando argumentamos que tenemos "nuestra manera de hacer las cosas", cuando no obedecemos los mandamientos de Dios por seguir nuestras propias ideas. Y somos tercos, porque vez tras vez comprobamos que no funciona, vemos nuestras caídas, y aún así nos cuesta muchas veces creer más en Dios que en nuestra manera de pensar.
(v.17) En las pruebas, ellos quisieron volver a la esclavitud en Egipto. Cuando nos vemos probados, hay una tendencia a volver atrás, a pensar que nuestra vida era más fácil antes de ser discípulos, a añorar los tiempos en que no nos limitábamos en nuestros deseos y tentaciones. Definitivamente es mucho más sencillo dejarnos llevar por nuestras pasiones que vivir una vida recta. Sólo hay algo que no podemos olvidar: cuando vivíamos así eramos esclavos de nuestros propios pecados y deseos. No nos confundamos; no eramos más libres, estábamos atados a nuestro pecado y a sus consecuencias.
(v.18) Aunque fue Dios quien los rescató de Egipto, ellos comenzaron a adorar un becerro y atribuirle su salvación. Torpemente en ocasiones olvidamos que ha sido la mano favorable de Dios quien nos ha rescatado, ayudado, cuidado, y terminamos creando nuestros propios ídolos ( talentos, logros, dinero, personas)

Y aún con toda esta actitud del pueblo de Israel cual fue la respuesta de Dios
- No los abandonó. Fue paciente, amoroso, compasivo y perdonador. Hermanos, tal vez han habido ocasiones en que nos hemos sentido abandonados por Dios, pero El no es así. El no nos deja solos. El sigue perdonando y amando.
- No los dejó en el desierto. Continuó guiándolos de día y de noche. Dios nos ayuda a salir del desierto. El sigue dándonos dirección y guía aún en medio de los tiempos difíciles.
- No dejó de alimentarlos. No les faltó el mana ni el agua.

Ayer vimos varias de estas características de Dios. Pero hoy estamos reafirmando algo muy importante. Su amor es incondicional. A pesar de los pecados de Israel, Dios no dejó de ser quien era con ellos. Nosotros tendemos a ser condicionales. Si alguien nos falla, ya no lo tratamos igual. Si alguien nos defrauda, ya no le tenemos confianza. Si alguien nos hiere, nos cuesta volver a abrirle nuestro corazón. Afortunadamente, Dios no es como nosotros.

Servimos a un Dios amoroso y compasivo. Un Dios que en su paciencia sigue perdonando nuestros pecados y dándonos nuevas oportunidades. Los israelitas que salieron de Egipto no aprovecharon y valoraron este amor.

Hoy tenemos la oportunidad de acercarnos a Dios con la seguridad de que nos ama, y lo hace incondicionalmente, y a la vez con la determinación de que queremos corresponder a ese amor.

Recordar cómo ha sido la bondad de Dios hacia nosotros, es una fuente de motivación para cambiar.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Vamos por los 52 - Día 34

Día 34
Nehemías 9:6-15

Después de este tiempo de confesión y alabanza, el maestro Esdras se levanta a orar junto a todo el pueblo, y en su oración nos manifiesta varias características de Dios que nos pueden ayudar mucho en nuestra caminata espiritual.

1. Dios es el Señor (v.6). El creador. El dador de vida. Somos parte de su creación. Entender esto nos ayuda a comprender que Dios tiene el poder para hacer todas las cosas. No hay nada que imposible para El. Servimos al creador que todo lo hace. De hecho, el hace nuevas todas las cosas.

Dios nos creó. El nos conoce. El conoce lo más profundo de nuestro ser, de nuestro corazón, no existe alguien que nos comprenda más que El.

2. Dios es fiel. (v.7-8). Dios siempre cumple sus promesas. Así como lo hizo con Abraham, lo hace también con nosotros. Podemos confiar en su palabra; podemos reclamar sus promesas. El es fiel. No es como los hombres, que no cumplen su palabra porque no quieren o no pueden. Servimos al Dios de pactos.

Podemos acercarnos a Dios con confianza. Podemos leer su palabra con la seguridad de que se cumple. Podemos tener fe por situaciones que antes no hemos tenido, sólo de entender y reconocer que El es fiel.

3. Dios es poderoso y misericordioso.(v.9-11) Vio el lamento de los israelitas, escuchó sus quejas, y envío ayuda. El no nos abandona. No se hace el sordo ante nuestras súplicas. No se complace en el sufrimiento. El siempre envía ayuda. El tiene el poder para salvar. Salvó de manera maravillosa a los israelitas del impero más poderoso del momento. No sólo quiere ayudarnos y rescatarnos, El tiene el poder para hacerlo.

No estamos solos. Aún en los momentos más difíciles, El nos cubre con su amor. Podemos encontrar fuerzas en medio de la debilidad cuando entendemos su misericordia. En medio de las dificultades, las preocupaciones, las tristezas, contamos con nuestro Señor.

No existe situación tan difícil que se salga de sus manos. No hay problema que El no pueda resolver. No hay área en nuestras vidas en la que El no pueda ayudarnos.

4. Dios está cerca. (v.12-15). El guió al pueblo de Israel en el desierto. Bajó hasta ellos y les dejó sus enseñanzas. Les dio pan del cielo y agua de la roca para saciar su hambre y su sed. Dios está cerca de nosotros. No es un Dios ausente o lejano. El nos guía, nos enseña, nos provee. Dios se ocupa de nosotros y nuestras necesidades.

Hoy mismo, Dios está guiando nuestras vidas. Por medio de su palabra, de personas, de situaciones, el quiere mostrarnos el camino. El se acerca a nosotros, no se queda alejado de nuestras vidas. El quiere saciar nuestra alma. Y ha dejado su palabra para darnos dirección en nuestro caminar sobre la tierra.

Tenemos un Dios magnífico. digno de alabanza. Recordemos junto a Esdras quien es el Dios al que servimos.
En la medida que lo conozcamos, va a crecer la paz y la seguridad en nuestras vidas. Como dice el salmo: " Señor, lo que te conocen confían en Ti, pues nunca abandonas a quienes te buscan"

Hoy meditemos en nuestro Dios, en su carácter y sus cualidades. Y dejemos que esto llene de alabanza y gratitud nuestros corazones.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Vamos por los 52 - Día 33

Día 33
Nehemías 9:1-5

El pueblo está inmerso en un tiempo de restauración. Después de la fiesta de las enramadas, toman tiempo para ayunar y buscar el arrepentimiento. Desde que comenzaron a escuchar a Esdras leyendo las escrituras, ellos comprendieron que se habían alejado de la voluntad de Dios.
Nuevamente, es importante observar cómo estaban siguiendo los mismos pasos de lo que hizo Nehemías. Al igual que El, tomaron un tiempo para reconocer sus pecados y los de sus antepasados (Neh 1.6)

Tomaron tres horas leyendo las escrituras y tres horas confesando sus pecados públicamente. Tenemos que pararnos aquí y reconocer el gran movimiento espiritual que está aconteciendo. El pueblo entero está claro de su alejamiento de Dios, y siente la necesidad de confesar públicamente su pecado y cambiarlo. Tratemos de imaginar la escena: hombres y mujeres quebrantados con la palabra de Dios y hablando abiertamente delante de todos de las situaciones y pecados que los han separado de Dios. Esto es algo que sólo el espíritu de Dios puede hacer. Todo un pueblo siendo limpiado y sanado .

Es ahora cuando ellos reconocen cómo están. Por más de 90 años vivieron entre ruinas, y no lo percibieron. Se acostumbraron y continuaron sus vidas en medio de los escombros y las murallas caídas. De repente llegó un extranjero a decirles abiertamente que estaban en una situación muy difícil y vergonzosa. Y pasaron semanas para que ellos se dieran cuenta a que ser refería. No solamente las murallas físicas estaban caídas. En realidad esto era una consecuencia de que las murallas espirituales estaban en ruinas.

El ser humano es el único ser viviente capaz de adaptarse a vivir en medio de cualquier situación. por más extrema que sea. Pero no sólo nos adaptamos físicamente, sino que lamentablemente, también nos adaptamos y acostumbramos espiritualmente.

Podemos vivir en medio de ruinas y no darnos cuenta. Con nuestro hogar destruido, y sin embargo, creyendo que todo está bien. Con amistades maltratadas, y aún así creyendo que todo está bien. Con nuestra fe por el piso, pero aún así creyendo que estamos bien. Con el pecado separándonos de Dios y endureciendo nuestro corazón, y aún así sintiéndonos bien. Somos capaces de acostumbrarnos a vivir con la muralla destruida, y aún así sentirnos seguros. Y al igual que ellos podemos continuar nuestras vidas, y caminar entre escombros sin darnos cuenta.

¿cómo está la muralla a tu alrededor? ¿Es posible que te hayas acostumbrado a lo que ves, y ahora lo consideres normal?

El pueblo estaba despertando a su realidad, y esto quebrantaba su corazón. No podían seguir como estaban. No podían continuar así. Naturalmente se paraban uno tras otro a reconocer cuánto se habían alejado de Dios. Ahora que la muralla física estaba levantada, por fin podían reconocer el deterioro de la muralla espiritual.

Lo que está pasando en estos versículos es maravilloso. Lo he visto personalmente en muy pocas ocasiones. Una familia entera abriendo sus corazones y hablando con la verdad. Toda una iglesia confesando sis pecados, reconociendo su necesidad, buscando la ayuda de Dios. Y cuando ha pasado he visto sanación, unión, y restauración de una manera poderosa
¡Cuanto más necesitamos ver suceder esto !

Después subieron los levitas y clamaron a Dios. Y llamaron al pueblo a alabar a Dios y reconocer su amor y bondad.

¿Cuándo fue la última vez que clamaste a Dios?¿ No has necesitado hacerlo?

La alabanza es la respuesta espontanea de un corazón que reconoce quien es, y quien es Dios.

Dios quiere transformarnos. Restaurarnos. Quiere levantar las murallas caídas. Busquemos este corazón listo y preparado para ser restaurado.